HISTORIAS DE TANGO

EQUILIBRISTA DE CUATRO PULSOS




Caminar el tango es semejante a guardar el equilibrio en el alambre. Sentir que podrías estar a muchos metros de altura y aun así mantener el control. Ser un funambulista que pisa marcando cuatro pulsos por compás. Se trata de avanzar sin miedo, con seguridad y aplomo. La posición y movimiento de los pies es fundamental. Con precisión, como la forma de caminar del gato, que coloca su pata trasera en el punto exacto donde dejó la huella la delantera, y durante un instante, las patas de un lado quedan suspendidas en el aire. Caminar felino, con el único apoyo de los dedos: estilizado, elegante y silencioso.

Julia Gutiérrez (2019)